sábado, 7 de enero de 2017

NORMALIDAD APARENTE I

1






NORMALIDAD APARENTE


Después de dos años trabajando de ocho de la mañana a ocho de la tarde, la apatía y el cansancio se han instalado en todos los rincones de la casa. Hasta los geranios de la terraza parecen tener pereza por crecer. Aunque los riego tres veces por semana, ellos se niegan a darme flores. Parece que se rebelan contra la naturaleza y contra mi. Hoy es viernes y acabo de darme cuenta que toca pizza para cenar. Me dirijo a la nevera, la abro buscando una coca-cola que me despierte. Después del madrugón de esta mañana no puedo con mis ojos. El sueño me vence y aún me queda mucha faena por hacer. Abro la nevera, no hay coca-cola, ni pizzas. Tendré que vestirme de nuevo para salir a comprar.
- ¡Qué fastidio no me apetece nada!
Suena la puerta, entra Sergio. Su cara denota cansancio Como siempre nos damos un beso rítmico antes de que él, deposite la pequeña nevera donde lleva su comida de cada día, encima de la mesa de la cocina. Se dirige al salón para dejar el ordenador aparcado en un rincón. No me gusta salir a comprar un viernes por la tarde pero hoy es inevitable: la nevera está vacía. 









Nota:


Hoy comienzo un nuevo blog en el que voy a escribir un día por semana, no será un día determinado. El relato que he comenzado tiene continuidad y un protagonismo especial para todas las mujeres.




4 comentarios:

  1. Hombre; en principio me parece saludable. Allá lo veremos.

    ResponderEliminar
  2. Esto promete, eres una escritora incansable. Buen comienzo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Diego. Me alegra verte por aquí. Espero te guste. Un abrazo.

      Eliminar